Capítulo V: ¿Qué le pasa a Jara?
Llevamos varias horas aquí encerrados, pero nos tratan bien, no penséis que esto es como en las películas y que estamos en un calabozo lleno de ratones.
Está mal que lo diga, pero me alegro de estar aquí, es la situación perfecta para decirle a Jara lo que siento por ella.
Nos han cacheado y me han quitado la cinta con la grabación, así que no tardarán mucho en dejarnos libres, creo que gracias a mi empresa.
Hemos hablado con nuestro jefe, que afortunadamente no está enfadado, sino preocupado por nosotros. Dice que nos vayamos acostumbrando, porque normalmente en este país incidentes como estos son normales. Nos ha contado que a los antiguos corresponsales ya les dieron algún susto de estos, pero que normalmente no suele ser nada grave.
Bueno, ya sé que estas cosas os interesan poco, así que vamos al grano.
Estaba decidido a decírselo todo a Jara, a arriesgarme a que me rechace y nuestra situación sea tensa y a hacer el ridículo si hace falta.
Inspiré hondo varias veces, busqué el poco valor que tengo el algún lado de mi ser y abrí la boca, dispuesto a empezar a soltarlo todo.
Pero algo me paró.
Me di cuenta de que Jara, de espaldas a mí, estaba temblando. Vamos, que lloraba en silencio, pero se le notaba.
Fui corriendo con ella, y la abracé suavemente. Ella se enterró en mi pecho y estuvo llorando un rato.
Yo la consolaba, diciéndole que no pasaba nada, que en poco tiempo estaríamos en casa.
Yo sufría viéndola así, porque se supone que Jara es la fuerte, que ella es la que nunca se asusta. Pero su máscara de chica dura se había roto.
Como comprenderéis mis planes de confesión se deshicieron, pero no me molestó.
Me di cuenta de cuánto la quería, de que si ahora ella volviese a España yo renunciaría a mi sueño y a mi futuro por estar con ella.
Nos soltaron y nos las apañamos para saber en qué parte de la ciudad estábamos. Cogimos un taxi. Ya estábamos acostumbrados a los viajes largos, y este no fue una excepción.
Jara pasó el viaje abrazada a mí, hasta que se durmió. No hace falta que diga que durmiendo es un ángel y esas cosas que dice la gente, pero tengo que confesar que le di un beso en la frente. Mañana nos espera un gran día. Comenzamos a trabajar en la corresponsalía y probablemente tengamos que empezar a redactar algunas crónicas. Jara delante, y yo detrás de la cámara.
conoce a Valentina en www.tugotera.blogspot.com


jueves, abril 23, 2009
Toma Pan y Circo
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